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domingo, 17 de octubre de 2010

¿Estamos ante un accidente de trabajo?

En el caso de un trabajador con sobrepeso que sufre un Infarto cuando corre detrás del autobús para ir al trabajo.

     Sí es accidente de trabajo. A tenor del art. 115.1 de la LGSS, es accidente de trabajo como toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena. Así el art. 115.2.a) de la LGSS establece que tendrán la consideración de accidente de trabajo los que sufra el trabajador al ir o al volver al lugar de trabajo. Esta es la identificación del denominado accidente “in itinere”, entendiéndose que en éstos no existe presunción de laboralidad del accidente, en los términos del art. 115.3 LGSS, que se refiere exclusivamente a los acaecidos en tiempo y lugar de trabajo.

     La presunción en el accidente in itinere se establece para la relación de causalidad con el trabajo, pero no en relación con la lesión o trauma que no es discutido. Así, el Alto Tribunal en su STS de 16-11-98, RJ/9825 determino que “En el accidente in itinere la calificación de accidente es automática, ya que, según el precepto legal, "tendrá dicha consideración" el que se produzca al ir o al volver del lugar de trabajo, siempre que concurran los requisitos jurisprudenciales que se señalan para su calificación. Por tanto, será el trabajador o sus familiares quienes deberán demostrar que en el accidente concurren todos los elementos que configuran el accidente in itinere, a los que anteriormente se ha hecho referencia, y que no se ha roto el nexo causal entre el accidente y el trabajo”.

     Los períodos anteriores al cómputo de la jornada en sentido laboral del art. 34 ET sí que se computan a efectos de accidente de trabajo, no vinculando el concepto laboral de tiempo de trabajo al de Seguridad Social pues obedece a finalidades y motivos distintos. En esta línea se ha pronunciado la STSJ Castilla León de 20-04-98 y la STSJ de Cataluña de 09-01-98.


     En cuanto a los requisitos que han de cumplirse en relación a su consideración como accidente de trabajo según la doctrina jurisprudencial, vemos que cumple el requisito teleológico, pues la finalidad del desplazamiento era la de acudir al trabajo, corría detrás del autobús para ir al trabajo. El requisito cronológico se entiende que también en cuanto a que el tiempo ha de ser inmediato o razonablemente próximo. En cuanto al requisito topográfico debe entenderse que también se cumple en este caso por cuanto el trabajador iba de camino al centro de trabajo o como se entendió en la STSJ de Madrid de 09-02-06 “debiendo tenerse en cuenta al ir a tomar el vehículo”, siendo el autobús el medio de transporte el habitual por lo que también se cumpliría el requisito mecánico.

     Además de lo anteriormente dicho, entiendo que se cumple la necesaria relación de causalidad entre fuerza lesiva, el trabajo y la lesión ya que en este caso la fuerza lesiva es producida con ocasión o por consecuencia del trabajo, esto es, de manera inmediata o mediata. La STS de Cantabria de 07-03-02 dispuso que “Es reiterada la doctrina del Tribunal Supremo, STS 5/7/1988 y 20/5/1991, según la cual para que exista accidente de trabajo es necesario que la lesión concurra de alguna manera y ofrezca conexión con el trabajo, bastando con que el nexo causal, indispensable siempre en algún grado, se de sin necesidad de precisar su significación, mayor o menor, próxima o remota, consensual o coadyuvante, debiéndose otorgar dicha calificación cuando no aparezca acreditada la ruptura de la relación de causalidad entre actividad profesional y procedimiento, especialmente dada la presunción…” El hecho de que tuviera sobrepeso no es óbice para que se rompa la necesaria conexión de causalidad, habiendo entendido el Tribual Supremo que incluso el hecho de que se tengan antecedentes cardíacos (que no es el caso) no es suficiente para excluir la actuación del trabajo como factor desencadenante.